El Hombre Histérico
Definición:
Hombre con particular característica femenina altamente desarrollada que presenta una conducta de acercamiento y alejamiento alternado y continuo demostrando interés pero ningún tipo de concreción.
Descripción:
Es el que seguramente va a atraparnos primero con ese halo de misterio, esa distancia atractivamente indescifrable. El histérico viene y se va. Pero en algún momento está, y ese breve instante es el que nos hace ilusionarnos. Porque deja sus miradas, sus frases halagadoras, sus modos naturalmente seductores, su incierto interés. Un devaneo continuo. Pero la realidad es que el histérico solo está probándose a sí mismo. Está reconquistando su ego. Ellos no necesitan que ella realmente esté, ellos necesitan simplemente “saber” que ella está.
Preferentemente envía mensajes de texto en lugar de llamar, porque le permite prolongar la conquista, extender el juego sin tener que enfrentarlo realmente. Un llamado siempre es más concreto, más directo, debe dirigirse indefectiblemente a una conclusión. Los mensajes son la prolongada letenía de la espera que puede interrumpirse y así alargarse de acuerdo a sus ganas de mantener la tensión. Para ello puede dejar de escribir en cualquier momento de la conversación y reanudarla 2 días más tarde alegando una excusa tan desgastada como tener trabajo. Cuando por fin arreglan para salir se tomará dos horas para mirarla, hablarle, acercarse, hasta que en el momento en que ella está por darse por vencida él se acerca y la besa, dejándola en vilo hasta la próxima salida. Hasta que un día, porque tal vez se siente solo, o tiene la autoestima un poco baja, quiere divertirse, o sencillamente siente que ella ha perdido un poco el interés reaparece como si nunca se hubiese ido. El siempre está…pero no está.
Características :
Estétas, seductores, caballeros, volátiles, inestables, ególatras, inmaduros. Si presta mucha atención, puede ser un gay encubierto.
Conducta repetitiva:
Si pero no…. no pero sí… si te acercas me alejo… si te alejás me acerco
La clave:
Si hay algo que tienen en mayor dósis que la histeria estos hombres es el orgullo. Así que ante la posibilidad de que su ego salga herido, el juego pasa a ser una cuestión de orgullo. Y ahí el hombre se hace débil y manipulable. Como en un tablero de ajedrez, llegar a ese plano es poner las fichas en jaque. De ahí en más sólo hay que saber moverlas con paciencia, audacia y astucia para con el tiempo poder dar el mate.
Recomendación:
Si puede, sea firme y aprenda a decir que NO, por más encantadores que sean sus intentos. Y no sólo porque el “NO” es lo que a ellos los acerca. Que sea un sincero NO. El histérico no la hará llegar a nada. Déjelo que vaya… pero que no vuelva, por más de que cueste, porque para histéricas estamos nosotras .